Muchos se alegraron cuando finalmente aparecieron los modelos más económicos de las impresoras que permitían imprimir documentos en un momento, ahorrando mucho dinero a las familias y las empresas a la hora de comprar libros o tener que almacenar la documentación en diferentes disketes. No obstante, ¿las impresoras de cartuchos de tinta tienen los días contados?

El gran salto que ha dado en el mundo de la educación

Las impresoras 3D están ganando el terreno, por mucho, a las impresoras convencionales. Tras haber aumentado sus ventas en más de un 25% en el último año, estas impresoras cada vez están más implementadas en el sistema educativo.

Ofimática Lugo es una de las empresas que están vendiendo impresoras 3D en las provincias, y están muy contentos con los resultados obtenidos en la venta de este producto. Si, así es, los modelos Colido Compact y Colido 2.0 Plus son las que más se están comercializando. Pero los que más las están comprando son los colegios.

¿Puede una impresora 3D una herramienta educativa más? Si, así lo afirma Alfredo Díaz, director de la empresa. “Los colegios e institutos de la provincia están entusiasmados con la herramienta, ya que permite que los jóvenes diseñen todo tipo de piezas y se impliquen en proyectos transversales que abarcan varias asignaturas”.

Las impresoras 3D irrumpen en la educación

Una impresora 3D puede imprimir cualquier tipo de pieza una vez que el diseño ha sido incorporado a la impresora. Desde un simple tornillo para completar un trabajo de tecnología, hasta el sistema digestivo del cuerpo humano para que un profesor lo pueda utilizar en su clase para explicar la anatomía del cuerpo humano.

En el mundo ya se han dado diferentes usos a estas impresoras, y cada vez son más las posibilidades que están estudiando los diferentes profesionales. Tras saberse que con esta impresora se puede imprimir comida, ¿qué será lo siguiente?

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