Los extremos a los que puede llegar la sociedad por lograr la perfección pueden acabar siendo altamente preocupantes. Padres que obligan a sus hijos a seguir una dieta estricta para ser modelos juveniles o que los acaban operando ilegalmente para que sean el culmen de la belleza y aún así todavía no los consideran “guapos”. Un ejemplo de todo fue el de Riachard Sandrak.

Ha cambiado pero sigue siendo todo un cachas

Cuando era niño, este pequeño cambio las chucherías por las legumbres, y los juegos con los demás niños a hacer abdominales. Se obsesionó tanto con el fitness que practicaba varias horas de deporte al día y adoptó algunas costumbres como dormir en el suelo, con el objetivo de conseguir un cuerpo musculado. Esto hizo que a los 11 años se le bautizará como “el pequeño Hércules” y consiguiese el título de él niño más fuerte del mundo.

Este pequeño es hijo de un excampeón de artes marciales y de una atleta, y a muy corta edad, persuadido por su padre, comenzó a entrenar en un gimnasio. A la edad de tan solo ocho años ya era capaz de levantar pesas de 100 kilos. Sus dietas eran muy estrictas, eliminando por completo la comida basura, y sus rutinas estaban severamente controladas por su padre. Además, sus relaciones estaban muy restringidas, teniendo prohibido jugar con otros niños.

El niño más fuerte del mundo ahora es un doble de acción

Su padre entró en prisión por maltrato, lo que cambio por completo su vida. Ahora, a los 24 años de edad, trabaja para el gran estudio de Hollywood como doble de acción en películas y su físico ya no es el de ese tipo cachoso que era de niño, aunque continúa luciendo un buen tipo y aunque ya no sea tan estricto en su alimentación y un adicto a los entrenamientos, sigue manteniendo un poco su forma.

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